?A quien esperas, así vestida en la sala de tus ojos? Rodeada de tus objetos más íntimos, y los más inútiles también: el traje blanco para las despedidas, y aquél azul para las llegadas; este diamante tallado con esmero para reflejar tus recuerdos y engarzado al fondo de la copa que evoca tu sed.
Estás sola y nadie te mira. Eres la reina, bella como la luna envuelta en la seda de su noche. Estás sola y te vas a morir.
Anna Becciu
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