Montag

Pensamientos Puros





Por Fernando Uribe S..

«Todo es Mente»

Primer principio hermético de los Siete del Kybalión

Los pensamientos son entes vivos, ondas de energía muy sutil que se desplazan por el aire a increíble distancia y gran velocidad. Y de ello es posible encontrar referencia en algunas tradiciones orientales. Por ejemplo, en el budismo tibetano. Los pensamientos ajenos ingresan en nosotros, de manera absolutamente inevitable, en cada inhalación. Procesados, digeridos o no, alquimizados o no -son cosas diferentes-, exhalamos pensamientos ajenos y propios. De esa manera, hago mi aporte a la masa de aire circundante circundante que contribuyo a enriquecer con delicados aromas de mi amante corazón o a ennegrecer aún más con mis limitaciones actuales...
Para mí, de esta manera se explica y se comprende muchísimo mejor el famosísimo "inconsciente colectivo" que descubriera el genial C.G. Jung, cuya teoría al respecto goza hoy aún de bastante aprecio entre los buscadores de la verdad del mundo entero. La masa de información circundante, contenida en el aire que respiramos, implica que haya "inconsciente colectivo" familiar, organizacional, local, regional, etc. Y, sobre todo apoyado por el desarrollo tecnológico de los medios de comunicación, el que Jung concibió: el inconsciente colectivo planetario, o universal para quien aún tenga una concepción geocéntrica del casi infinito por vasto (y en continua expansión) Universo de Dios.
La respiración, sinónimo de vida y de lejos la más importante función corporal, es, entonces, el principal medio por el cual intercambiamos información entre el mundo externo y nuestro mundo interno. Esa portentosa cantidad de información de muy diferente nivel vibratorio, de frecuencias de onda variadísimas, recibida con el aire que ingresamos en cada inhalación, la "seleccionamos" de acuerdo a nuestros pensamientos (emociones, sentimientos, o razonamientos), a nuestras creencias en general y, sobre todo, a nuestras actitudes.
El cerebro es sólo la herramienta física que utiliza la mente. La mente, nuestro primer archivo no físico, es un cuerpo sutil que cubre todo el cuerpo y hasta sus "auras". Por lo tanto, eventos bioquímicos y biofísicos, emociones (del instinto), sentimientos (del centro ídem) y razonamientos, todos se convierten en pensamientos. Aún así sólo un escaso 5% de los pensamientos de mi mente son propios: es decir totalmente autónomos, producidos por mí, y de estos, la mayoría son simple procesamiento de las impresiones sensoriales, o sea, de lo que pienso de lo que percibo por mis cinco sentidos físicos.

Con motivo del drama en Nueva York, transmitido a todo el mundo en vivo y en directo a través de la televisión, jamás en la historia de la presente civilización terrícola tantas personas han estado simultáneamente pensando y, ante todo, procesando pensamientos con lo mejor que pueden y lo mejor que saben -siempre todos hacemos eso- sobre un mismo tema. ¡Estamos respirando odio, venganza, confusión y muchísimo MIEDO, en abrumadoras cantidades!! Si no hacemos nada con ello, nuestra energía vital se baja al piso, produciendo primero que todo oscuridad mental, y luego, angustia, enfermedad, malas relaciones, miseria, etc.

Sin embargo, y por la perfección de nuestro diseño, hay remedio -individual- al alcance de cualquiera que quiera remediarlo, para la "oscura e inquieta tiranía" mental. Esa mente humana poderosa antes descrita es no obstante muy similar a un receptor de radio, y los pensamientos respirados, de naturaleza vibratoria, son ondas -repito-, como tales tienen una frecuencia determinada.
El punto donde quería llegar es que es sólo cuestión de decisión personal y de ACTITUD, sintonizar en mi mente Amor Estéreo o Caos F.M. ¡La frecuencia de recepción la escojo yo! Tengo el control del dial... Y nadie, absolutamente nadie, puede hacer eso por mí. Así funcionan las cosas, nos guste o no.
El mecanismo de sintonía se llama no admitir sino Pensamientos Puros. Se llaman Pensamientos Puros, aquellos que producen paz interna, y hay de dos clases: pensamientos de satisfacción que son los que pienso para excluir de mi mente todo aquello que, no comprendiéndolo, no trato de digerirlo. Son, por ejemplo, bellos recuerdos o visualizaciones futurísticas estupendas para mí y mis seres queridos. La otra clase, que implican una frecuencia mucho más elevada que los anteriores, se llaman pensamientos de amor. Esos requieren de muy buena información y bastante Armonía y Belleza Interiores, ya que consisten en ver perfecto todo lo externo, así todo sea un "desastre". Para poder tenerlos hay que tener aparte de información de primera, muy bien establecida la diferencia entre los duales y traicioneros sentimientos que producen el drama y el sufrimiento del ser humano y el Amor Comprensión, que no es -en absoluto- algo senti-mental...

El verdadero significado de la famosa ALQUIMIA , era el de un proceso absolutamente mental: el de un hombre que había alcanzado, mediante el entrenamiento interno y con buena información, convertir el más denso (plomo) pensamiento que a su mente llegara, en ORO PURO. O sea, encontrar en todo un profundo propósito de amor. No creer en Dios, sino llegar a Verlo y Sentirlo en todas partes.

Lo que se llama "algo misteriosamente", estar o ser iluminado, es que gracias a la paz interior invulnerable, que no es espontánea sino resultado de un entrenamiento, la energía vital sube, literalmente, y sube y sube hasta hacer algo que se representa con la aureola de la iconografía de los santos. La persona, cualquiera de nosotros, en ese estadio, aumenta la finura de su dial y empieza a conectar las mejores emisoras, los pensamientos de las dimensiones superiores... Los pensamientos de Dios.

El mencionado entrenamiento comienza con aprender el manejo y los beneficios del Pensamiento Puro.

Mittwoch





The intellect is a fifth wheel…
-Henry Miller, in conversation

He might have said the ego is a fifth wheel. Or self-consciousness is a fifth wheel. Or self-criticism is a fifth wheel. When you write you want to become a conduit, a channel, a pipe from muse into matter. You as a writer do not exist. Only the writing does.

Erica Jong

When I first started to write, as a teenager in the suburbs, I
wanted to be a novelist. I thought that writing books in a
room on my own was all I would do. The work was self sufficient.
For me, as a young man, that was the point. There
were no intermediaries or interpreters - the reader just read
what you wrote. Some people, I guess, become writers
because they're afraid of others or addicted to solitude.
Perhaps they read a lot, or drew or watched television alone
as children. Being with others might be the problem that
isolation can solve.

However, when you are writing at last, the same questions
appear repeatedly. Why am I doing this? Who is this for?
Why write this rather than that? I'm sure people in other
professions don't have an existential crisis every moming.
It's as if you are seeking any excuse to stop. You can, of
course, grow out of these questions, or tire of yourself and
your own preoccupations. Or you can hope that collaboration
will push you past them. A director will have different
doubts and fears. You want to see how others work, and -
why not? - be changed by them.

What will you think or say if you free associate, if you let
your mind run without inhibition? There are plenty of anxieties
there. What, then, will it be like making mistakes, saying
daft things, having strange ideas, in front of someone else?
Will you be overwhelmed or forced into compromise by the
other; or vice versa? Will you feel liberated by them, or will
new fears be aroused? Which fears might they be?

The challenge of collaboration is to find a process where
both of you can be fearlessly foolish; to see whether your
union will be a dilution or expansion of your combined
abilities. Youwant to be surprised by the other; not limited
by them. Neither of you wants to waste time pursuing an
idea that is uninteresting.

However, collaboration is like friendship or like writing;
you can only start off with a vague idea of where you are
going. After a bit, if you're lucky,you begin to see whether or
not there is a worthwhile destination ahead.

I can think of scores of good collaborations. The ones that
come to mind are from dance, or theatre, or music. I think of
Miles and Coltrane; Miles and anyone; and of Zakir Hussein,
John McLaughlin and Jan Garharek; of Brian Eno and David
Byrne. The list could be endless.

It would be amistake to put the purity of isolated creativity
on one side, and collaboration on the other. In a sense all
creativity will be collaborative: the artist works with his
material, with his subject and with the history of his chosen
form.

As weIl as this, most artists, I assume, relish a certain
amount of the unexpected, of chance and contingency of
something odd but useful that might just turn up. What did
you see, hear, say yesterday? How might it be incorporated
into the present work? Something going wrong in the right
way can be fruitful. Another person could be the 'contingency'
that helps this to happen. Maybe all artistic activity
is a kind of collage, then, the putting together of various bits
and pieces gathered from here and there, and integrated
into some kind of whole. How are the elements selected or
chosen? I don't know. It has to be an experiment.

Hanif Kureishi